Las personas pasan alrededor de un tercio de su vida durmiendo y, por tanto, pasan mucho tiempo en el dormitorio, o en la cama. Una buena razón para hacer que el entorno del sueño y todo lo que conlleva sea lo más atractivo posible. Sin embargo, además de la comodidad y el confort, la sostenibilidad también es una cuestión que puede desempeñar un papel en el dormitorio: Cualquiera que lo desee puede tomar unas sencillas medidas para que esta habitación también se amueble y utilice de forma totalmente respetuosa con el medio ambiente.
Esto empieza con la elección del colchón. La mayoría de los modelos disponibles en el mercado están fabricados, al menos parcialmente, con materiales sintéticos, como fibras artificiales o plástico; no son biodegradables y, por tanto, acaban como residuos peligrosos cuando se eliminan, donde se producenCO2 y sustancias nocivas durante la incineración. Para los niños en particular, estos colchones también pueden tener un impacto negativo en su salud debido a las sustancias que contienen. Por eso es aconsejable optar por un colchón de látex natural o un colchón de capas hecho de látex natural y fibras naturales. Éstos compensan el precio de compra más elevado gracias a su durabilidad y garantizan un sueño sano y mejor, al tiempo que protegen el medio ambiente.
También merece la pena fijarse en el material a la hora de elegir un somier, que idealmente debería ser de madera maciza. Aunque tengas que rascarte más el bolsillo, evitas las condiciones de tala y fabricación, a menudo injustas, de los muebles más baratos, y no te expones a ninguna sustancia peligrosa que pueda contener la cola, el barniz o el adhesivo utilizados. Además, las camas baratas no suelen sobrevivir a los traslados, lo que acorta aún más su vida útil prevista. Un consejo: si no quieres gastarte el dinero en una cama nueva de madera maciza, deberías plantearte comprarla de segunda mano: La alta calidad puede seguir amortizándose tras uno o dos propietarios anteriores.
Por último, pero no por ello menos importante, no debes escatimar en ropa de cama, mantas y almohadas, ya que nuestra piel está en contacto con ellas durante horas todos los días. En cuanto a la ropa de cama, te recomendamos que elijas una versión 100% algodón, ya que este tejido es la mejor alternativa para el medio ambiente y la salud. Sin embargo, como incluso el algodón se trata a menudo con pesticidas o fertilizantes, puedes buscar el sello "kba" para una seguridad absoluta, que garantiza su procedencia de cultivos ecológicos controlados.
En cambio, para las mantas y almohadas deben evitarse las fibras sintéticas y los rellenos de plumas o plumón. Mientras que las fibras sintéticas no absorben bien la humedad, la extracción de plumas y plumón puede ser a menudo problemática por motivos de bienestar animal. Aunque también existe el plumón de origen sostenible, garantizado por un sello de aprobación llamado "Downpass", quienes quieran evitar por completo los productos animales deben optar por una opción de origen vegetal, como el cáñamo o el Tencel, según sus gustos. De este modo, tu conciencia permanecerá tranquila y tu cuerpo también se beneficiará de un equipo de descanso "sano".

